jueves, 22 de diciembre de 2011

El cuento del váter


¡Buenos días! El otro día tuvimos el gusto de escuchar a una hermosa cuentacuentos en un encuentro infantil, y hemos creído que sería interesante reproducirlo aquí tal como lo grabamos:

“Érase una vez un mundo muy, pero que muy lejano…

Niña motivada: Pero ¿cómo de lejano? ¿A cuántos millones de años luz?

No, pequeña, a este mundo nunca podrías llegar.

Niña motivada: Es que mi papá dice que en el Futuro se podrá viajar a cualquier mundo aunque sea muy lejano, y también al pasado a ver los dinosaurios.

Veo que a tu papá también le gustan los cuentos, pero este cuento es de verdad.

Os decía que en este lejano mundo la gente iba de un sitio a otro sin ningún problema, en cada casa había un tobogán subterráneo que te llevaba por una tubería a donde hubieses indicado antes de montarte. Nadie sabe cómo consiguieron invertir la gravedad los que hicieron esos antiguos túneles, pero el caso es que siempre tenías la sensación de ir cayendo. Así que cualquier viaje al trabajo, al cole, al parque, era muy divertido. Cuanto más duraba, más divertido era. Además por empinado que fuese el tubo-tobogán, al final siempre caías suavemente y estabas deseando ir a otro sitio.

En este mundo tan chulo, un día, cuando nadie lo esperaba, ocurrió algo increíble: la Gripe B. La gripe B es un virus de esos de los gordos (aunque no podía verse), que debe su nombre a que se detectó por primera vez en Borregos. Los Científicos advirtieron de la peligrosidad de que esta enfermedad se transmitiera de borregos a humanos. En un primer momento se pensó que al haber un salto cualitativo entre hombres y borregos, un contagio era imposible. Pero cuanto más avanzaba la Ciencia, estudio tras estudio, una y otra vez se confirmaba siempre lo mismo: las diferencias entre borrego y hombre eran despreciables, y cada vez menores.

Así que, gracias a Dios –y a sus Científicos-, el temido contagio tuvo lugar una vez que ya estaban disponibles las vacunas a un módico precio. Desgraciadamente, las vacunas –a pesar de la más puntera tecnología- te curaban, pero no te libraban de otro posible contagio.

Niño con mocos: Pero ¿qué te pasaba?

Toma, límpiate. Realmente nunca se supo, porque como te vacunaban en cuanto detectaban la enfermedad con unos extraños medidores de Gripe B, rápidamente te daban una dosis que te curaba.

Un estudio concluyó que una de las formas de contagio podía ser por compartir baño. Pensadlo ¿tocarías el mismo grifo que tocó un contagiado, cagarías a gusto en el mismo sitio que cagó él? Se colocaron por todas partes mascarillas y jabones de manos especiales aunque parecía no servir para nada. El consumo de la vacuna se disparaba, cada vez se detectaban más contagiados. Así que a alguien se le ocurrió (un emprendedor, sin duda) llevarse el baño a cuestas como los caracoles. Montó una empresa, y empezó a fabricar una especie de lo que para nosotros sería un coche pero un poco más alto y más cuadrado.

La empresa los vendía como churros. Pronto todo el mundo iba de un sitio a otro en lo que se empezó a llamar popós, era más aburrido que los divertidos toboganes donde nunca sabías con quién te ibas a encontrar, pero mucho más seguro según reveló otro estudio.

El Estado vio la posibilidad de hacer negocio (puede parecer extraño que un Estado haga lo mismo que las empresas, pero así era), y las calles por las que antes paseaba la gente se empezaron a llenar de desagües, cañerías y enchufes para acoplar tu popó personal por unas monedas.  No sólo el Estado hacía negocio, había empresas que -imitando al primer hacedor de popós e innovando a la vez- fabricaban popós familiares, popós individuales, popós de lujo, popós para él, popós para ella, popós para estudiantes, popós todoterreno,… Imaginaos la cantidad de gente que hacía falta para mantener el tinglao. Era una barbaridad.

Tampoco tardaron en surgir revistas especializadas en popós, programas de Televisión especializados en popós, museos de popós, casas de compra-venta de popós, academias para la conducción de popós, centros de investigación especializados en popós, carreras de popós, lavaderos de popós, fotógrafos de popós, accesorios para popós… y también semáforos, carreteras, señales, pinturas tóxicas pero muy resistentes… bueno, y todo lo que os podáis imaginar. En fin, como comprenderéis, para mantener todo esto hacían falta muchos Puestos de Trabajo. En este mundo, antes del temido virus, la gente era muy sensata y el trabajo estaba repartido más o menos equitativamente, pero la misteriosa enfermedad –de la que, gracias a Dios, aún no se conocen sus verdaderas consecuencias- llevó a multiplicar las horas de Trabajo. Antes la gente trabajaba 5 horas a la semana para poder organizar lo básico, pero desde la llegada del virus la jornada se multiplicó por 4 en un primer momento. Viendo, los Políticos y Sindicatos, que con 20 horas semanales tampoco se daba abasto se volvió a duplicar la jornada hasta las 40 horas. Era duro, pero era necesario, por tu seguridad y la de los tuyos.

Gracias a los Sindicatos, la Televisión y los distintos Ministerios con sus sucursales, lo que pudiera parecer un brusco mazazo se convirtió en una transición deseada: la gente quería trabajar más. La Salud, pero, sobre todo, la Salud Futura y su sostenibilidad no faltaban en un discurso político que se preciase de serlo. ¿Quién quería ser el primero en descubrir lo que pasaría si tuviese que compartir (el baño), y quizás una minúscula gotita de orín del usuario anterior humedeciese sus vírgenes carnes?

Niño incauto:
pues Goyito y yo hicimos pis juntos y alguna gotita me dio en la cola.
[Risas]

Bueno, que sepamos, aquí no hay una enfermedad tan tremenda como esa. ¿Qué pasa, que todos sabéis lo que significan sostenibilidad y transición?

Niño ya sin mocos: es que nos han puesto una asignatura nueva que se llama ‘Palabras vacías, aprendiendo a ser Individuo’ y nos lo explican todo, es un rollo.

Ah. Vaya, qué modernos. El caso es que, con la Revolución del Popó, se acrecentaron las desigualdades, no se sabe bien porqué (yo os cuento lo que ha llegado hasta mí): había gente a la que no le bastaba con un popó, tenían que tener un popó para papá, otro para mamá y otro para cada uno de la familia. Así que, mientras unos tenían incluso varios popós por persona o, simplemente, cambiaban de popó cada poco por capricho, empezaba a haber gente no tenía ningún popó (si no tenías popó seguramente no tenías trabajo y no tenías dinero para vacunarte, luego es casi seguro que si no estabas infectado terminarías estándolo).

También empezaron a ocurrir cosas raras que no pasaban antes en este mundo. Puede parecer estúpido pero este par de detalles ilustran muy bien hasta dónde llegó el Progreso: como las calles no estaban pensadas, en principio, para llenarlas de popós, la gente daba vueltas, vueltas y más vueltas a su manzana durante horas esperando a que alguien se fuese para poder enchufar el popó a las cañerías y enchufes colocados por la Administración de turno por todas partes (allí, si dejas el popó sin enchufar te multan); también, como cada vez había más y más popós, empezaron a ser frecuentes los muertenvidas. Los muertenvidas eran como llamaban a las horas y horas que la gente tenía que perder para que todos pudiesen pasar por el mismo sitio a la misma hora del mismo día (parecido a nuestros atascos). Los Científicos utilizaban los muertenvidas para medir el nivel de desarrollo de una ciudad: cuanto más tiempo se perdía, mejor calidad de vida (es evidente: la Mayoría quiere lo mejor).

Volviendo a las desigualdades –que, por cierto, crecían al ritmo del Desarrollo-, si bien podían parecer algo malo en un principio, acabaron siendo el germen de algo muy curioso: algunos notaron que los más pobres no se contagiaban de nada, no morían, no tenían fiebres ni dolores. Ningún estudio científico lo había demostrado, pero la evidencia estaba ahí. Se les veía por todos sitios intentando conseguir algo de dinero para vaya usted a saber qué, pero no se compraban un popó y todos sabían que aunque tuviesen dinero no se lo habrían comprado, es más: orinaban donde primero pillaban sin pudor alguno.

Los de arriba estaban demasiado atareados con sus cuentas, sus beneficios, sus colecciones privadas, sus exquisitos vinos, sus barcos y otras cosas sin sentido, como para preocuparse de esto; mientras que los de abajo empezaron a darse cuenta de lo evidente: la enfermedad era mentira, si no todos los pobres habrían muerto ya.

Niña motivada:
Y qué pasó, ¿volvieron a trabajar sólo un poquito?

No, no pasó nada, ya nunca más pasó nada. La que se había armado era tan grande que nadie podía creer que todo fuese mentira. Lo intuían, pero no podían dejar de creer, la Mayoría creía que las cosas eran así, siempre habían sido así y seguirían siendo así.

Niña atenta:
Pero ¿no dices que no siempre fueron así las cosas?

Sí, pero nadie se acordaba ya de aquello. La Historia sólo hablaba de las Grandes Guerras, o de las Revoluciones como ésta (la Revolución del Popó), y no de cuando las cosas iban bien. Cuando no hay problemas gordos ni muertos no hay Historia, así que la Mayoría creía que lo mejor que podía ocurrir era quedarse como estaban aunque sabían que cada vez más gente lo pasaba realmente mal.

También es cierto que algunos protestaban diciendo que había que volver a utilizar los viejos túneles pero enseguida la policía los molía a palos, es lo poco que sé. De estos tampoco me contaron mucho, porque como no salían en la Tele, ni en los periódicos, ni se sabía exactamente cuántos eran, ni qué era exactamente lo que querían, ni tenían un líder como Dios manda que los dirigiese por el camino correcto del aburrimiento eterno, pues no os puedo contar ningún cuento de ellos.

Niño incauto:
Pues vaya caca de cuento.

Nunca mejor dicho, y eso que no os he hablado de la gente que moría en los accidentes de popó, ni de los que se lisiaban y tenían que vivir atados a una silla de ruedas, desfigurados, o mutilados; ni de lo cansados y tristes que parecían todos (también los que más tenían) tras lo que se llamó la Revolución del Popó.

Niña atenta:
Qué tontos, con lo que molan los toboganes. Menos mal que eso aquí no pasa.

Sí, menos mal”.


viernes, 18 de noviembre de 2011

No votar, por supuesto, pero la abstención no basta

¡Buenos días! Como ya sabéis aquí nunca pasa nada, y el caso de las votaciones no es una excepción.

Creyente: ¿y tú qué sabes? Puede que se invada Irán y se líe una gorda. ¿No sería esto pasar algo?

Bueno, es cierto, puede que se invada Irán pero eso ya está escrito en el sagrado libro de la Historia Futura. Seguro que las bolsas ya ‘han descontado’ esta guerra, y tal o cual empresa se están forrando gracias a esos futuribles. Por eso no sería esto ‘pasar algo’, sino pasar lo que tiene que pasar, o sea nada. Que viene a ser el mandamiento divino primordial: que todo cambie para que todo siga igual, y eso es lo que pasará el día 20: nada.

Y, hablando de lo que no pasa, prestando un poco de atención al circo que se está montando con motivo de la periódica ratificación del Régimen por parte de las Masas, hay que reconocer que los debates y las entrevistas dan un toque de color a lo que viene a ser la farsa en sí. Ver cómo se tiran los trastos unos a otros tiene cierto morbillo, viene a ser como ver ‘Sálvame’ pero sin que te dé tanta vergüenza contarlo porque al fin y al cabo hablan de cosas de mayores: de estadísticas, de numeritos por aquí, numeritos por allá, de que si tú me quitaste la pelota, de que si tú más esto, de que si tú más aquello, de que si la profe te castigó por no hacer los deberes… 

Nuestro departamento de audiovisuales ha elegido un fragmentito representativo de lo que mejor saben hacer los Políticos (extraído de aquí), decir una cosa y la contraria a la vez:
  
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¿Por qué nos dan náusea los políticos? ¿Por qué resultan tan patéticos? ¿Por qué dice el pueblo que ‘son todos iguales’? Desde aquí vamos a exponer que no es casualidad ese rechazo hacia el Político y, además, que ese sentimiento del pueblo hacia los Políticos no puede ser otro.

Resulta que hay un primer principio conocido como el principio de no contradicción

Tomás: pufff... ¡Vaya coñazo!

No te pongas así, Tomás, danos un poco de cuartelillo. Este principio, decíamos, nos lo enunció un filósofo así:

Nada es a la vez algo y lo contrario
: si el cisne es blanco (y ser blanco es ser algo), entonces el mismo cisne no es negro (lo contrario de blanco).

El principio en sí es lo que está en negrita, el resto es un acertado ejemplo. Entonces quedamos en que un cisne o es negro o es blanco pero no las dos cosas al mismo tiempo. Como notáis, el principio no sólo es ‘o esto es blanco, o esto es negro’, sino que se introduce una dimensión temporal: ‘a la vez’. ¿Qué quiere decir esto? Pues que un cisne es blanco pero podría llegar a ser negro (seguro que a algún científico se le ocurre cómo), o como le ocurrió al pobre Michael Jackson que era negro y acabó blanco. El principio no dice que una cosa no puede acabar siendo otra, lo que dice es ‘nada es a la vez algo y lo contrario’, volvemos a señalar esa condición temporal.

Y ¿qué es a la vez? Ahí está el truco, en la dimensión temporal que conlleva este primer principio. Para el Sistema sólo hay un tipo de tiempo: el tiempo del Dinero (infinito, porque uno puede ser infinitamente rico, siempre puede hacer que su vida sea un poco más obscena). Pero ¿quién dice que el tiempo tiene que ser infinito, cuando lo que siente uno es que las cosas van muy rápido en ocasiones y en otras muy lentas pero que en todo caso ocurren? La Ciencia, amigos, con la Ciencia hemos topado. Ya desde pequeñín te encontrarás con lo que cuesta una hora de parque infantil, o lo que le cuesta a tus papás 45 minutos de Judo, es el tiempo del Estado y/o Capital: cuánto tiempo necesitas para aprender Judo o para divertirte no se sabe porque ‘siempre se puede mejorar’ (notad la infinitud de ‘siempre’ en una de las expresiones de moda para los Ejecutivos de Dios).

Hay que saber que una vez que se introduce una noción infinita del tiempo, lo estamos negando, negamos el tiempo: nunca pasa nada. Lo hemos dicho mil veces y lo diremos mil veces más: aquí no pasa nada porque, como acabamos de descubrir, es ontológicamente imposible que ocurra algo con una concepción infinita del tiempo: ¿no veis que siempre se puede ser mejor, que siempre se puede tener más, que siempre se puede perfeccionar el conocimiento sobre lo que sea?

En el mundo del tiempo infinito, nunca podrá acabarse con el hambre en el mundo (se podrá ir mejorando, claro… hasta el infinito, pero la ecuación nunca colapsará), nunca estarás lo suficientemente delgado, o lo suficientemente formado, o lo suficientemente guapa, o ganarás lo suficiente, nunca te habrás acostado con las suficientes mujeres, nunca.

Entonces, si decimos que el único tiempo que hay es el tiempo del Dinero pero que este tiempo supone negar el tiempo que importa, el tiempo de la vida, y que lo que hacemos al entender el tiempo como infinito es, en definitiva, negar el tiempo y aburrirnos eternamente; el a la vez que señalábamos en el principio fundamental, el principio que rige en el lenguaje y en la vida misma, desaparece.

Tomás: ¿y?

Pues que si para el pueblo el que dice una cosa y la contraria a la vez miente o es un loco, la eliminación de ese a la vez, por los motivos expuestos (pretender un tiempo infinito), no permite llamar mentiroso, en sentido estricto, a los Políticos (Funcionarios del Estado al servicio del Capital), porque lo que se dijo en un momento valía en ese momento pero no ahora, ya que ese a la vez, está vacío, o lleno de nada, vamos que esa temporalidad del primer principio pretende hacerse infinita, pretende eliminarse.

Así que por eso odias la Política con mayúsculas y sus Políticos –si no te has vendido en cuerpo y alma, claro-, porque algo dentro de ti -lo que te queda de pueblo que siempre entendió el principio- dice: ¡NO!

Tomás: Bueno, y el título del post ¿a qué viene? Habrá que no votar ¿no?

En cuanto a eso, hagamos lo que tenían por costumbre hacer los griegos: escuchar opiniones plausibles (éndoxa), que de las otras opiniones (doxa) andamos sobrados y hastiados. Os invitamos a que leáis un artículo publicado en ‘El País’ hace 20 años del maestro Agustín, que como no se debe al tiempo del Dinero, es como si lo hubiese escrito ayer:

¡No vote! ni deje de votar. Hay cosas que hacer
Si todavía se cree usted que en unas elecciones democráticas se está jugando algo que le importe al público para nada, entonces este anuncio no vale para usted. Ande y vote. Si, después de tantos años (y siglos) de Democracia, cree V. todavía que el cambio de las caras y nombres de los figurones de turno va a tocar al Sistema en algo que no sea cambiar para seguir igual, si piensa V. que alguno de ellos puede hacer otra cosa que lo que está mandado, o sea, en definitiva, servir al Desarrollo, o sea al Capital, que es lo mismo que el Estado, si piensa que alguno de ellos va a poder, por ejemplo, mover un dedo contra la Banca o contra el Automóvil o contra la Televisión, en ese caso, deje V. de leer este anuncio, y pase al grueso de las hojas de este mismo Rotativo, que le ofrecerán abundantemente las declaraciones de Fulano o de Mengano y las diatribas de Zutano con Perengano, y las correcciones de las listas electorales y cómo anda la temperatura de los sondeos o pronósticos de las Agencias autorizadas. […]”

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(Que nunca pase nada no sólo depende de Ellos ;-))


viernes, 28 de octubre de 2011

15O: por qué el 15M no puede convertirse en un Partido Político


No hay dos mundos, hay uno

¡Buenos días! Hablando por aquí y por allí, comentando lo que nos lleva a respaldar el movimiento 15M, más tarde o más temprano nos encon- tramos con la incómoda pregunta: ‘¿y por qué no hacéis un Partido Político?’ Hacer esta pregunta supone no hacerse cargo de la cuestión, o no haber entendido nada. A ver si conseguimos arrojar algo de luz. 

Cuando nos preguntan esto, nos da la impresión de que el que interroga no nos presta atención –ninguna-, es como si el inquisidor estuviese viendo en la Tele algún programa atentamente, y alguien a su lado le preguntase:

- Oye, papá, y los zombis ¿tienen cerebro?
- Mira hijo, ¿por qué no te vas al cuarto a jugar con tu hermano?

O, lo que viene a ser lo mismo, ‘¿por qué no dejas de dar por saco y me dejas en paz, ¿no ves que estoy rezando?’

Pues más o menos, esto es lo que sentimos cuando nos proponéis ‘el Partido’: ‘Mira tío, deja de incordiar ya, canaliza tu ira con algún entretenimiento más o menos caro como hacemos todos, y no me comas más la oreja. ¡Ponme otra Manolo!’ Vamos, que el que hace la pregunta no se ha planteado la cuestión, es como si estuviese viendo la Tele, y le hubiésemos molestado con nuestras incómodas manifestaciones. 

Otros que también arden en deseos de que el 15M se materialice –o sea que muera, que forme parte de la Realidad, que tenga Futuro; vamos que deje de ser movimiento (lo vivo se mueve), y se convierta en estaticidad (lo muerto no)-, se transforme en algo que puedan atacar frontalmente, en algo que puedan manejar, son los Medios de Formación de Masas al servicio del Estado y/o Capital. Para muestra un botón, en el vídeo que aparece a continuación vemos cómo caen dos pobres –y eso que iban bien pertrechados- en la red infinita de la araña ponzoñosa, si bien tienen tiempo de destapar alguna mentira:

             
Con esta breve exposición queremos señalar que hay dos formas de pretensión de muerte del movimiento, dos maneras de pedir lo mismo, dos corrientes que quieren ya el ‘Partido 15M’: la primera, accidental, fundamentada en el adoctrinamiento al que se ve sometido el Individuo en la Sociedad del Bienestar (ya vía Medios de Formación de Masas, ya vía del Sistema Educativo de Calidad), es la manera de pedir ‘el Partido’ propia del que aún no quiere ver, porque perdería la Fe; la segunda, es la manera del Régimen mismo que tiene la obligación de absorber el movimiento para acabar con él al tiempo que se perfecciona (si no puedes con ellos cómpralos). Hechas estas precisiones parece que nos encontramos en una posición adecuada para responder a la pregunta maldita: ¿por qué no montáis un Partido Político?

La respuesta es simple, y dolorosa para algunos: porque este es un movimiento contra el Sistema, no por el Sistema ni para el Sistema, es contra el Sistema. No hay otro sentido, es más, este es el sentido del movimiento, todo lo que hacemos no tiene otro sentido que este: hacerle frente al Régimen. El 15O puso de manifiesto lo evidente, que el problema es global, no local, que el mundo tercero y el primero son el mismo, que para que una pequeña cantidad vivan de miedo la mayoría tiene que mendigar entre basura, si no morir. Esto es por lo que el 15M no puede convertirse en un Partido Político, el que esto pide –quizás sin saberlo- nos ofende. 

Queda claro entonces, no se trata de una subvención, de ganar Derechos, de mendigar a esta o aquella Instancia, de más o menos Democracia. ¡Tira del hilo, no te quedes en los flecos! (Esto ya lo sabes, sólo tienes que recordarlo). Se trata de derrotar el Régimen que se muestra -hoy como nunca- injusto, manipulador, cruel, devastador e inhumano:


Como en otros regímenes, pasados y presentes, el poder se ejerce contra el pueblo. Conviene recordar que la Democracia moderna no es una excepción, antes al contrario, es la forma más perfeccionada y sibilina de sometimiento. Aquí Estado y Capital se identifican, y es el caldo de cultivo ideal para todo tipo de estructuras dictatoriales: Empresas, Ministerios, ONGs, Partidos Políticos, colegios, hospitales… el funcionamiento es el mismo: Uno manda, el resto obedece. 

Tomás: Entonces, ¿cómo es que la mayoría no se rebela contra ese Uno?

Hola Tomás. Pues porque ese Uno puedes ser tú, tu primo o un hijo tuyo. Esta es la mentira en la que se fundamentan las estructuras modernas de poder. El de arriba cambia cada cierto tiempo para perpetuar el Sistema, y ¿quién sabe si te puede tocar a ti? Quizás si te esfuerzas lo suficiente, si estudias mucho, si te vendes bien, si aciertas con a quién lamerle el culo… un día ese yate será tuyo. 

Dejando de lado lo ruin de esta visión asumida por la mayoría alegremente (y que impide que se haga algo, que las cosas sean de otra manera), hay que destacar lo que no se dice: arriba no podemos estar todos. En la competición también están los que pierden, los de abajo, el pueblo. Sin ellos no tendría sentido la carrera, para que gane Uno, muchos tienen que perder. Y lo peor: Uno será mejor cuanto peor estén muchos. Si no hay brecha, si no distinguimos entre ricos y pobres, entre mundo primero y tercero, entre listos y tontos, entre hombres y mujeres; si no hay una escala que me permita decir exactamente cuántas veces soy mejor que tú (el Dinero), el juego no tiene sentido. 

Así que esto es lo que ocurre: que por aquí abajo andamos unos cuantos, incontables en cualquier caso, que nos hemos hartado ya de jugar, y os animamos a que os suméis porque seguro que algo de pueblo os queda ;-).

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jueves, 13 de octubre de 2011

La Universidad, la carrera que nunca ganarás

Carrera hacia el traje
¡Buenos días! El otro día hablábamos del proceso de adoctrinamiento o de la Educación de Calidad, pero no hablamos de la culminación del proceso, del final del proceso de individuación en su forma más perfeccionada, de su etapa decisiva: la Univer- sidad.

No vamos a negar que algo puede uno aprender en estos centros, en la medida en que es ahí también donde se encuentran algunos que tienen algo que decir, y, aprovechando algún resquicio, lo hacen (dicen algo). Pero esto es accidental y no es contra lo que aquí hablamos. Nos referimos a la mayoría de disciplinas, a la mayoría de profesores y a la mayoría de alumnos. A esos edificios feos, construidos con urgencia -la urgencia del Futuro que viene ya, la urgencia del Dinero que pierde valor con el tiempo-, a los Campus, al momento definitivo de Formación.

¿Quién discutiría hoy día que la Formación Universitaria es el paso previo no ya para un Puesto de Trabajo, sino para un Puesto de Trabajo mejor?



(pincha para agrandar)

Podemos ver ahí un poco de publicidad de lo evidente, el plan de Bolonia no puede ser otra cosa que el perfeccionamiento de un Sistema Educativo de Calidad (todo empezó con ‘Doña Gotita’ –véase entrada anterior-). ‘De la Universidad al puesto de trabajo’, por eso suele decirse entre la gente que ‘es en la Universidad donde te abren los ojos’. ¿Quién no recuerda haber tenido esta conversación?:

Dr. Trichet-Bernanke: ¿Y tú que vas a ser de mayor, niño?
Niña: Yo astronauta.
Niño: Pues yo bombero, para ayudar a la gente.
Otra niña: Yo abogada, para defender a los pobres. 
Otro niño: Yo jugador de fútbol, para meter goles.
Otro niño más: Yo meteorólogo, para ver a Doña Gotita.
Tú: Yo …
Dr. Trichet-Bernanke: Así me gusta, que soñéis con el Futuro, como Dios manda.

Y al llegar a la Universidad, efectivamente, uno abre los ojos, y tiene una visión general que da sentido al proceso: ni futbolista, ni astronauta, ni abogada de pobres, ni meteorólogo, todo eso no eran más que engañifas. Ya no se puede dilatar más, ha llegado el momento de la verdad: esto es para lo que te han preparado: un salario injusto, una jubilación incierta, una hipoteca y… a producir. Se acabó la tontería.

Todo esto no evita que alguno piense ‘me la han metio doblá’, como le ocurre a esta joven:
 
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La sensación generalizada de la mayoría es, al ocupar ya su Puesto de Trabajo, de insatisfacción mayúscula: ‘si lo sé estudio otra cosa’; como si el error hubiese sido de ellos por no haber hecho la elección correcta. Esto sí es un error: creer que el Sistema funciona para la mayoría  pero no para nosotros, cuando lo que se pone de manifiesto es que es el Sistema el que no funciona.

Pero para luchar contra la sorpresa al descubrir que todo era mentira (algo va sospechando uno, pero no termina de creérselo hasta el final, hay que comprobarlo), para eso ya están los que saben: ‘es lo que hay’, ‘siempre ha sido así’, ‘haber estudiado otra cosa con más Futuro’, ‘a lo mejor no eres lo suficientemente bueno’… y otras mentiras que calan hondo, que hacen que, gracias a la repetición en todo momento y en todo lugar, formen parte de lo que llaman el ‘inconsciente colectivo’ con el único fin de que no se haga ni diga nada que no haya sido dicho y hecho ya.

Espontáneo: Raskolnikov, no es la primera vez que os oímos decir lo de que se ‘haya dicho o hecho ya’. ¿Qué narices queréis decir? ¿Es que ya se sabe lo que voy a hacer esta tarde?

Buena pregunta. Lo que pretendemos decir, querido espontáneo, es que, efectivamente, ya sabemos lo que vas a hacer esta tarde; igual que sabíamos que acabarías cobrando mil euros, ya en el paro, ya en alguna Empresa, ya como Funcionario. Esta tarde tendrás que gastar el dinero que ganas, bien en el cine, bien en las tiendas, bien en el gimnasio, bien amortizando tu sofá… En definitiva, te toca disfrutar de tu Tiempo (Tiempo Libre o Tiempo de Trabajo, que son el mismo: el Tiempo del Dinero).

Pues bien, para terminar con este improvisado alegato contra la Universidad –donde se aprende Una-versión (la única, la verdadera)-, creemos que algo de esto debe ser a lo que se refiere José Luis Sampedro cuando dice sobre la Educación:

“La que se imparte es catastrófica. Nos educan para ser productores y consumidores, no para ser hombres libres.” [La negrita es nuestra.]

Y parémonos aquí, por no hablar de esas clases de Cálculo y Álgebra donde el profesor más virtuoso es el que tiene un menor número de aprobados.

Por no hablar de esos exámenes en pleno mes de junio hacinados en un salón de actos durante 4 horas intentando reproducir exactamente lo mismo que olvidaremos la semana siguiente.

Por no hablar de los profesores universitarios que dan clase leyendo un manual.

Por no hablar de que algunos hay ya que intentan hacer negocio vendiendo apuntes porque no varían de un año para otro. Si el profesor es el mismo, va a decir lo mismo, ahórrate el trámite y compra el saber.

Por no hablar de las disciplinas que se inventan al ritmo del desarrollo del Sistema: ‘Trabajo social’, ‘Educación social’, ‘Informática de gestión’,…

Por no hablar de que no es suficiente con repetir lo que copiaste religiosamente en tus apuntes día a día, sino que has de intuir –además- si a este profesor le gusta un toque de originalidad en la vomitona, o a este otro le gusta que se diga exclusivamente lo que él ya dijo, o a aquel otro que no le gusta que se extienda uno demasiado.

Y lo que se nos queda en el tintero que te estará viniendo a la cabeza.


jueves, 6 de octubre de 2011

¡Dejadlos en paz! O sobre la Educación

Arbeit macht frei

¡Buenos días! Como ya adelantamos, algo teníamos que decir sobre la Educación, porque mucho se está diciendo estas semanas pero en ningún sitio se ha visto el asunto desde la perspectiva de este airado profesor que nos acompaña hoy. 
Y si lo hace (acompañarnos) es porque suscribimos lo que dice y no sólo por su especialidad, sino porque bien podríamos haber dicho exactamente lo mismo aquí, quizás poniendo o quitando alguna coma, pero sin tocar el contenido:


"Querido Raskolnikov:

Soy padre y profesor de filosofía de Instituto. Os escribo porque no termino de entender lo que está ocurriendo con la educación, o quizás si lo entienda y sea eso lo que me está volviendo loco.

El caso es que el otro día vino mi chavala de 5 añitos, toda tierna ella, con su eterna sonrisa, con sus ojos llenos de vida, y sin venir a cuento se puso a cantar:
Doña gotita está en la nube,
en un columpio que baja y sube.
Que baja y sube.
Doña gotita se constipó,
y con un estornudo (¡atchís!) se resbaló.
Doña gotita cayó a la tierra.
y fue mojando toda la hierba.
Doña gotita tanto lloró
que la ha escuchado su amigo el sol,
y un rayo de oro él le lanzó,
y muy contenta por él subió.
Doña gotita está en la nube
en un columpio que baja y sube.

Vaya, ¿dónde has aprendido eso Jenny? Le pregunté. ‘En el cole’, me dijo. La gracia y desparpajo con que cantaba –para qué engañarnos, cualquier cosa que haga- me hizo sonreír… a la vez que contenía mi ira.


¿Es que con 5 años ya hay que meterle los mandamientos de la Ciencia de manera cobarde y subrepticia en la mente? ¿Es que no hay tiempo para el juego por el juego? Es decir, ¿no se puede hacer nada que no tenga ningún fin Educativo en la escuela, o mejor, ningún fin de ningún tipo? ¿Qué ocurrió con aquellos poemas de Gloria Fuertes ‘Doña Pito Piturra’? ¿No adoctrinaban lo suficiente? ¿Es que ya desde los 3 años hay que estar vendiéndoles el Auto personal en esas fichitas para colorear? ¿Es que ya desde el principio hay que enseñarles la religión del Dinero?

Pues parece que sí, que en esto no hay remedio. Con 5 años ha ido a más excursiones (previo pago) que sus padres en toda su vida, no se olviden del calendario a todo color de su hijo acariciando un pony por un módico precio.

El día del Cumpleaños es lo que peor llevo. No basta con una celebración, tampoco con dos, el número de celebraciones no termina de saberse (puede que incluso se encadenen hasta el siguiente Cumpleaños), si la Pareja se ha disuelto se multiplican, pero en todo caso están las celebraciones mínimas:

1º Se celebra en clase con todos los compis, no hay que olvidar un pequeño regalo (cuanto más caro mejor, pero sin pasarse) para cada uno de ellos además de la consabida tarta (en general cualquier tipo de bollería industrial, pero, en cualquier caso, que no sea casera: son las Normas del Centro).

2º La segunda celebración se lleva a cabo en alguna franquicia de moda con parque infantil de bolas (Mc Donald, Telepizza…) con los amigos del cole (hacerlo en casa, si bien puede resultar mucho más sano, económico y divertido, es muy ‘cutre’).

3º Ya en el fin de semana, cuando los Papás gozan de su Tiempo Libre estipulado, se celebra el cumple en casa, o en casa de los abuelos, o (4º) en casa y en casa de los abuelos; quizás también (5º) con las amigas de mamá… y así hasta el infinito. El único límite lo pone el Dinero.

¿Cómo no celebrarlo(s)? Todos quieren lo mejor para su hijo. Debe ser casualidad que lo mejor para nuestros hijos resulte ser lo que creemos que es mejor para nosotros: consumir estupideces sin freno. Sin duda, todos esos regalitos recibidos para compensar la invitación (dinero x dinero = dinero), acabarán acumulando polvo en algún rincón de la habitación hasta que, en una segunda fase, se realicen plenamente, es decir, que lo que ya apuntaba a nada más que basura se convierta estrictamente en lo que es.

Valgan estas anécdotas, que cualquier padre moderno podrá corroborar, vividas en apenas un par de años de Sistema Educativo de Calidad -la etapa más Light, pero en la que ya comienza la mentira de ‘la motivación’ como si el niño estuviese muerto y hubiese que rellenarlo de vaya usted a saber qué, como si fuese cierto que un niño ‘desmotivado’ no haría nada (puede que si a sus padres no les dijesen lo que tienen que hacer, efectivamente, no harían nada, sin embargo, para el que no lo sepa: es imposible que un niño esté quieto, son pura vitalidad porque ¡están vivos!)- para entender lo que vendrá a continuación.

No es de extrañar entonces lo que se encuentra uno en los Medios de Formación de Masas, para muestra este pobre diablo:


Fijaos: aún no está del todo Formado, sus titubeos le delatan, pero ¡cómo crece la Fe dentro de él! Quién me iba a decir que iba a escuchar al alumno reclamando su ración de tutoría, al esclavo reclamando su cadena, a la rata luchando por su laberinto. ¿Qué demonios es esto? ¿El mundo al revés? ¿Es que estamos todos locos?

¡Dejadlos en paz! ¿No es suficiente con, ya desde el parvulario, obligarles a consumir: fichitas, chucherías, juguetes, ropa nueva semanal, televisión, cine infantil, menús infantiles, atracciones infantiles, cruceros con niños ¿gratis?… que además tienen que ir a defender no ya su Futuro cierto, no ya su Puesto de Trabajo (futuro), su muerte vamos; sino que también tienen que defender los intereses de los Ejecutivos de Dios (las Profesoras, los Tutores, los Directores, las Jefas de Estudio…), de los Sindicatos y, en definitiva, del Estado-Capital (si es que son algo distinto)?

Compañeros, no me encontraréis en esas manifestaciones para reclamar que todo siga igual, que nos encarguemos cada vez de dar una atención ‘más individualizada’ al Alumno (futuro Individuo de la Sociedad del Bienestar), para ‘valorar más’, para ‘exigirles más’, para identificarles con el número, para que sean Uno único (uno más), para que sean más competitivos/competentes, para que sean responsables, para que paguen sus deudas, para que consuman responsablemente, para que, en definitiva, continúen con el gran circo.

No lo a los exámenes.
No a las evaluaciones.
No al aborregamiento.
No al Individuo.
No al aburrimiento.
¡Los alumnos no son mercancía en manos del Sistema Educativo!
No nos engañemos, mientras se impartan clases y los alumnos no se vean las caras, mientras el colegio sea el preludio del Puesto de Trabajo, con sirenas, tiempos estipulados de descanso, madrugones... nada habrá cambiado.

Y jóvenes, antes de que os futuren ya del todo, ahora que todavía tenéis dudas, ahora que aún no sabéis, vosotros que todavía no tenéis que vestir con traje, ni tomar cafés, ni pedir permiso al jefe, ni tenéis las Ideas claras. Vosotros, a los que os tiembla la voz. Vosotros, que aún no habéis terminado de  creer la mentira. ¡Escuchaos! Escuchad ese grito que os llega hasta la boca desde el interior, es la voz del pueblo que dice ¡NO!"

lunes, 3 de octubre de 2011

Mala hierba

¿Mala hierba?
Se denomina mala hierba […] a cualquier especie vegetal que crece de forma silvestre en una zona cultivada o controlada por el ser humano como cultivos agrícolas o jardines. Esto hace que prácticamente cualquier planta pueda ser considerada mala hierba si crece en un lugar en el que no es deseable. Wikipedia, Maleza (la negrita es nuestra).

¡Buenos días! Hace tiempo que no nos pasábamos por aquí, y es que hemos andado atareados visitando a unos y otros; y, por supuesto, liadillos con los trabajos que nos manda el Señor. Pero ‘mala hierba nunca muere’ y por mucho que la asfalten, tarde o temprano, aprovecha cualquier resquicio, la más minúscula grieta, para asomar y tomar el Sol. En eso andamos.

Hay que pronunciarse sobre varios temas, por ejemplo sobre cómo se inculca la Doctrina Oficial en los tiernos corazones de los infantes, o como dicen los Medios de Formación de Masas: Educación de Calidad. O, también, sobre la manifestación del 15 de octubre de la que nada se sabe (que no se sabe para qué sirve, ni adónde va, ni quién la organiza, ni cuántos seremos: por eso tiene tanto valor). O, también, sobre algo que nos ha sorprendido mucho hablando con unos y con otros: la Mayoría sabe cómo son las cosas; y nosotros, que no teníamos ni puñetera idea de cómo son las cosas, nos quedamos sin palabras; habrá que ver si las cosas son así -como dice la Mayoría- o no, o si pueden ser de otra manera. O, por último, sobre qué poquitos somos, sobre la fuerza del Régimen y su eterno caer, sobre las Ideas, sobre la batalla perdida, sobre la mentira y sobre cómo resulta más sencillo recabar apoyos de los muertos que de los vivos (si es que lo están todavía).

En fin, pues de estas cosillas esperamos tener algo que decir, y quién sabe si también vosotros.

¡Salud!

miércoles, 31 de agosto de 2011

¡Cuánta Fe!

El ojo de Sauron
¡Buenos Días! Con motivo de la visita papal y de tanto peregrino, notamos que algunos hablan de la fe alegremente, como si no fuese con ellos la cosa, como si esos peregrinos fuesen borreguitos o medio lelos, como si tener fe estuviese ‘pasado de moda’.

Se ve uno rodeado de incrédulos. ¡Anda, qué bien! Lo que predicamos aquí: que hay que deshacerse de la fe. Pero, habiendo tanto incrédulo, ¿cómo es posible que la ‘Fiesta Máxima FM’ en la Semana Grande de Bilbao junte a 30.000 personas en un momento, y los del 15M tengan que dedicar sangre, sudor y lágrimas para que sus convocatorias tengan cierto eco? ¿Cómo es esto posible? Si estamos rodeados de ateos, de gente que no sabe, desorientada, sin Futuro, parece lógico pensar que será fácil que se reúnan todos para cagarse en lo que haya que cagarse, a no ser que… ¿Qué? Pues que tengan más fe que los del Papa. Que cuando dicen ‘Yo es que no creo en nada’, lo que quieran decir sea: ‘no creo en nada distinto del Dinero’ -o ‘creo en cifras virtuales en mi Cuenta Corriente que no dejan de ser eso, nada’-. O sea, que quede claro, de ateos nasti de plasti. Lo que queda al descubierto es una fe, una fe ciega. ¡Y cómo se defienden si vas contra lo sagrado! Como gato panza arriba:

- ¡Que no puedo pasar con mi popó por el Paseo del Prado! ¡Por el amor de Dios!
- ¡Que los de la plaza no se lavan los dientes tres veces al día! ¡Bendito sea el Señor!
- ¡Que los Puestos de Trabajo que se han perdido...! ¡Clama al Cielo!
- ¡Que la ruina de los comerciantes! ¡Que venga Dios y lo vea!
- ¡Que por qué ahí y no allí! ¡Fariseos!
- ¡Que los pobres policías, que sólo han sido entrenados para tratar con rebaños! ¡Copón bendito!
- ¡Que haced lo que tengáis que hacer pero sin hacerlo! ¡Como Dios manda!


En fin, y un largo etcétera que sin duda los que vais teniendo algo menos de fe –como lo intentamos nosotros- habréis  tenido que aguantar de amigos, familiares, compañeros y alguna que otra Señora. ¿Por qué tanto resentimiento por parte de gente que os quiere? Pues porque, como suele decirse, ‘¡con la Iglesia hemos topado!’. ¡Ay, querido! Tócale los huevecillos al más varonil de los pseudoateos y se lo tomará mucho mejor que si le haces dudar de su fe.

Rescatamos aquí los artículos de fe de esta Religión de la Mayoría, magistralmente expuestos en la comedia musical Bobomundo, de Agustín García Calvo:

Creemos en el progreso de la Humanidad.
Creemos en los hechos y en la Realidad.
Creemos en el éxito y la futuridad.

Tenemos fe, tenemos fe, tenemos fe.

Creemos en el Estado y la estabilidad.
Creemos en el Orden y en la Sociedad.
Creemos en el Dinero y la felicidad.

Tenemos fe, tenemos fe, tenemos fe.

Creemos en la luna. Creemos que hay por qué.
Creemos lo que vemos. Creemos que se ve.
Creemos que creemos lo que todo el mundo cree.

Tenemos fe, tenemos fe, tenemos fe.

¡Ay, los que saben! ¡Cuánto saben! Si es que es una barbaridad lo que saben. Porque, nótese que, para saber, primero hay que creer. Creer que lo que se dice es Verdad, y si se sabe mucho, mucho, mucho (como en los casos de traje y corbata), pues ya no es que se crean que lo que dicen es Verdad, sino que, además, es ‘La Verdad’, la única, la santa: ‘Las cosas son así, siempre han sido así y no van a cambiar.’
 
¿Me diréis que esto no es tener fe? ¿Me diréis que estos tienen menos fe que los peregrinos? Un fuerte abrazo desde aquí a todos los que aún se niegan a creer en nuestro Dios (el Dios de los que no creen, al que servimos, el Real, el único: el Dinero) y abrazan otro -un Dios menor, un Dios pasado, un Dios distinto, el que sea-, porque los sentimos más cerca que a los Incrédulos.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Contra la Idea 'Stuttgart 21'

Logo en contra de 'Stuttgart 21'
¡Buenos días! Resulta que tampoco nosotros nos libramos de las vacaciones, y nos ha tocado esta vez andar por Alemania en uno de esos viajes programados. Un día nos llevaron a Stuttgart, ciudad alemana por excelencia del popó, a disfrutar del Museo Mercedes-Benz, un impresionante y moderno edificio donde podías comprar un banderín publicitario de la marca por unos 20 eurillos de nada. Tenía unos baños de esos en los que se pone a prueba tu inteligencia antes de evacuar, y también te explicaban cómo nació el Auto a gasolina en Alemania. Como imaginaréis, lo que teníamos en esos momentos eran unas ganas locas de salir de aquel monstruo de acero y cristal para, al menos, inflarnos a cerveza y hacer el resto del día más llevadero.

Tras la comida, el programa indicaba ‘Tiempo libre’, entendemos que por contraposición al ‘Tiempo esclavo’ del que disfrutamos en el Museo del Popó. Y, deambulando por Stuttgart, fuimos a dar a un hermoso parque… ¡lleno de indignados!

Ya nos había advertido la guía local, una mujer mayor que no renegaba de su edad, de que había un problema en la ciudad: al parecer quieren unir 5 o 6 países con fajos de billetes en forma de Tren de Alta Velocidad. Además se aprovechará para construir algún que otro Centro Comercial (¡cómo no!) y varias torres de modernas muriendas. Esto nos contaba la guía a la vez que confesaba que ella ‘no sabía’ lo que era mejor. Alguien de esa edad y con dudas, las cuales le hacían parecer mucho más joven, es algo que no se ve todos los días (sorprendía también –sobre todo siendo mujer: vosotras sabréis mejor la cantidad de potingues con los que hay que acicalarse para disimular el paso del tiempo- que confesase que el tener cierta edad le había dado algo muy valioso: no tenía miedo). Esta es la presentación del macroproyecto en inglés:


No sé si os habéis fijado en el logotipo del corazón, símbolo de la vida, del amor y de las cosas estupendas que le puedan pasar a uno. Pues bien, parece que no están todos de acuerdo con tanta ternura:

Esta noticia es del año pasado. Evidentemente, nunca se volvería a hablar más del tema, no interesa. Pero fijaos en cómo define este medio conservador a los manifestantes:

‘Lo llamativo es además que la mayoría de los manifestantes son docentes, profesionales, jubilados. En suma, gente instruida y políticamente moderada, que vive holgadamente y no tiene experiencia en enfrentamientos con la autoridad.’

Hay que ver, y nosotros aquí con la puerta del Sol llena de iletrados malolientes. Sin embargo, lo que nos encontramos allí, como veréis, no es otra cosa que auténticos perroflautas. Sí señora, sí: auténticos perroflautas en la ‘Locomotora de Europa’, en ‘La capital del Auto Personal’, en el país soñado, en el país Ideal, en el Futuro de España: auténticos perroflautas por doquier, ocupando un precioso parque público. Llevan un año allí acampados diciendo ‘¡NO!’.

La guía nos decía: ‘se van a gastar… bueno, no sé, cantidades con un montón de ceros’; cómo iba a saberlo, son las cifras del Capital las que la gente ignora. Pues a eso decían ‘NO’ unos cuantos. Con ayuda de un amigo hemos traducido (y ya nos diréis los que sepáis más alemán que nosotros si acaso hemos errado mucho o poco el tiro) lo que ponía en esos carteles para vuestro deleite. Como ocurrió en Sol, son verdaderos destellos de sentido común, la voz del pueblo, que, como no puede ser de otra manera, no lleva firma alguna:

Wir schaffen das. Podemos hacerlo. / Nosotros podemos.

Nur Ratten gehen unter die Erde. Sólo las ratas van por debajo de la tierra.
 
 Wir hängen an den Bäumen. Dependemos de los árboles.

5. Gebot: Du sollst nicht töten! 5º mandamiento: ¡No matarás!

Hund, Katz und Spatz lieben diesen Platz. El perro, el gato y el gorrión aman este lugar. [Reproduciendo la rima, se me ocurre: “Al perro, al gato y al gorrión les mola este sitio un montón”.]

Vorbild Karl-Theo. Modelo Karl Theo. [Parece que quiere decir que tienen a un Karl Theodor por modelo o ejemplo a seguir. Uno importante fue Jaspers, y no se me vienen otros a las mientes.]

Wir wollen das nicht! ¡No lo queremos!

Wilhelma Gärtner gegen S21. El jardinero de Wilhelma contra el S21. [http://www.wilhelma.de/]

Mama sind wir jetzt in Suttgart? Nein! Ihr braucht aber nicht bei jedem Tunnel fragen. Mamá, ¿estamos ya en Stuttgart? ¡No! Y no hace falta que preguntéis cada vez que pasamos por un túnel.

Farben schämen sich für parteien Menschen auch! S21 ist ein Verbrechen an den Bürgern und der Natur... ¡También los colores se avergüenzan de los partidos de los hombres! El S21 es un crimen contra los ciudadanos y la naturaleza... [Para entender este cartel hay que saber que en Alemania los partidos políticos, o al menos los principales, son identificables por los colores de sus emblemas, como aquí cuando hablamos de los verdes, los rojos, etc.]

Der Wirkungsgrad der Zufriedenheit wächst mit dem Wirkungsgrad der Freiheit. El rendimiento de la satisfacción aumenta con el rendimiento de la libertad.
Widerstandsbaum gegen S21. El árbol de la resistencia contra el S21. [Es el árbol del que cuelga el cartel, al parecer plantado por el de la foto, que es un actor famoso (en Alemania): Walter Sittler]

Protest = aktive Beteiligung und nicht stille Zustimmung (wir bleiben). Protesta = participación activa y no estática aprobación (creemos).

Uno de los asentamientos.

Detalle de uno de los paneles.

Información sobre la protesta.

También desde los árboles.

Las noches son frías.

sábado, 6 de agosto de 2011

¿Se puede no estar indignado?

Sol
Dirigido a los Indignados con los Indignados.

¡Buenos días! Esto es lo que nos preguntamos hoy. Pero, antes de responder, termina de leer el texto ;-)

Recibimos algunas críticas, positivas y negativas –hoy sólo nos interesan estas últimas-, por nuestra implicación en lo que se ha llamado el movimiento del 15M o de los ‘Indignados’. Este último apelativo no nos gusta en absoluto, porque parece que ‘el padre del movimiento’ es el tal Stéphane Hessel, a quien se atribuye un protagonismo inmerecido, cuando, a nuestro parecer, no es más que una gotita de agua en un vaso que ha colmado. Pero lo aceptamos, aceptamos llamarnos ‘Indignados’ en pro del movimiento.

Algunos dicen: ‘¿por qué no os vais al palacio de la Moncloa?’, o: ‘yo también estoy indignado porque tuve que cerrar mi empresa y despedir a 5 trabajadores que comían gracias a mí. Pero en vez de protestar intento hacer algo, he cogido todos mis ahorros y estoy montando una nueva empresa…’. Bueno, estas objeciones no son razonables: si queremos hacer algo en común, entonces hemos de asumir para empezar que es imposible estar siempre de acuerdo con todo lo que se decida hacer –como nos ocurre a nosotros con el nombre ‘Indignados’-, y pensar que se va a ‘levantar un País’ (si es que se puede hacer algo así) buscando cada uno por su cuenta el interés propio -actitud que precisamente nos ha llevado a la situación en que nos encontramos- resulta bastante ingenuo. Esta es la cuestión.

Toda nuestra vida nos la pasamos con nuestros ‘Mis’: ‘He quedado con Mis amigos’, ‘Ya tengo Mi nueva consola’, ‘Ese es Mi cubata’, ‘Estos son Mis hijos’, ‘Esta es Mi empresa’, ‘Este es Mi marido’, ‘En agosto tengo Mis vacaciones’, ‘Tengo Mis derechos’, ‘Temo por Mis ahorros’, ‘Yo soy de Mi partido’, ‘Hago vida en Mi sofá’, ‘¡No me apagues Mi Tele!’, ‘Mi equipo es el mejor’… Somos tan EGO-CÉNTRICOS como EGO-ÍSTAS, ¿lo ves ahora? Para poder recibir hay que dar algo. ¡No quieras quedártelo todo! Lo sentimos, amigo, pero ‘nosotros’ no somos ‘Tú’.

Puede que tras esta breve reflexión aún te quede resquemor, o más odio aún hacia el movimiento. Déjanos entrar en el terreno en el que habitualmente te mueves: la Realidad que te presentan en la Tele:



Son dos fotografías separadas por 20 años. La primera es de 1994. Se hizo en Sudán, y ganó un premio y todo. Su autor se suicidaría al poco tiempo. La segunda ha sido tomada en Somalia el 1 de agosto de 2011. Vamos, este lunes. Es desagradable, pero es nuestro mundo; puede que no Tú mundo, pero sí nuestro mundo (donde, para tu desgracia, estás tú también).

Ahora mira esto:

"Eliminar el hambre de la faz de la Tierra requiere 44 000 millones de dólares EE.UU. anuales de ayuda oficial al desarrollo en inversiones en infraestructura, tecnología e insumos modernos. Se trata de una cantidad pequeña si se compara con los 365 000 millones en subvenciones a los productores agrícolas en los países de la OCDE en 2007, o los 1,3 billones de dólares que el mundo gastó en armamento ese mismo año". (Pincha sobre el texto para acceder al documento completo).

Es un informe de la FAO (No son perroflautas, es una organización de las Naciones Unidas, vamos que la pagas tú también para que te digan lo evidente) en el que se dice que para erradicar el hambre en el mundo bastaría con 44.000 millones de dólares. ¿Sabes cuánto va a costar el 2º rescate -¡ojo, que ya hubo un 1º!- de Grecia? ¿Sabes cuánto va a costar ‘levantar un País’ (pequeño) para que pueda cumplir con la Banca y devolver lo que debe a la vez que se recortan más y más derechos de una población hastiada? Sé que no lo sabes, por eso no estás ‘Indignado’, pero ya te lo decimos nosotros: 109.000 millones de euros, que son (si cogemos el cambio de este mismo lunes: 1 $ = 1.44 E) 156.960 millones de dólares. ¡No se necesita, prácticamente, ni una cuarta parte de ese dinero para erradicar el hambre en el mundo! ¡Una miserable cuarta parte de sus apestosas cifras para ‘levantar un País’ de 11 millones de habitantes! ¡Que somos 7.000 millones! ¡Que se van a gastar cuatro veces más en seguir alimentando mentiras y especulación sólo en ese minúsculo País! ¿Te parece esto poco serio? A nosotros nos parece que nos están tomando el pelo y que no hay otra urgencia. Pero, ‘hay otras maneras de hacer las cosas’, dirás. Tuvisteis 20 años para hacer las cosas egoístamente: con el Partido Verde, con el Azul, con el Amarillo y luego con el Morao. Se os acabó el tiempo.

Dinos que sigues sin estar ‘Indignado’ y te diremos que no eres hombre, que lo único que de hombre te queda es la cáscara. Eso sí: Tú cáscara.

viernes, 5 de agosto de 2011

¡Si está todo mal!



Hoy el Dr. Trichet Bernanke nos deleita con unas reflexiones con motivo de la escalada de la deuda de los primos hasta los 400 puntos básicos de diferencia con el bono alemán.




¡Buenos días Individuos míos! Hemos estado trabajando en este bonito spot:


porque cunde la sensación de que ‘¡Está todo mal!’. Sí, está todo mal, ¡pero no me jodáis! hablando en castellano, no dejéis de consumir porque esté todo mal, ¡no puede estar de otra forma! ¡Haced la fiesta! ¡Consumid, hijos de Dios! ¡Consumid!

Hombre, un poco de desgracia nunca viene mal. Ya me entendéis, llevamos años con lo mismo: unos negritos que mueren de hambre, guerritas varias, ahora unos dictadorzuelos que asesinan a unos manifestantes -contra unos intervenimos y contra otros no (nos vamos inventando los motivos sobre la marcha: normalmente, si el país tiene recursos que puedan financiar la guerra se interviene, si no, es que el dictador no es tan malo como podría parecer)-... En esto andábamos, en cuidar lo que llamamos los suburbios del Desarrollo: nos encargamos de mantener la miseria para que disfrutéis de la Paz. Siempre ha sido así. Los que tenéis más de 30 ya recordáis que hace 20 ocurría lo mismo, y los de 40 que hace 30, y… En fin, que os ponemos todos los años en verano a los negritos en la Tele, siempre os ha gustado mucho: hacíamos conciertos solidarios que acababan con más gastos que ingresos (puede que algún cantante no cobre, pero sí la SGAE, los que ponen el recinto, los de la luz, los del sonido, los del escenario, los de seguridad…), telemaratones y otras idioteces para intentar paliar la agonía –esfuerzos siempre estériles, evidentemente-. Eran otros tiempos: creíais, teníais Fe. Pero últimamente parece que vuestra Fe se desmorona. ¿Ya no creéis en el Crédito, en los Puestos de Trabajo, en el Dinero, en el Tiempo, siempre Futuro? Hacedme caso, tened Fe, ¡no perdáis la Fe!

Si no creéis en los recortes, si no creéis en que este consumo exponencial puede mantenerse eternamente, si no creéis en que hay que trabajar, mínimo, 40 horas semanales (igual que hace 100 años) por mucho que hayan avanzado las cosas, si no creéis en que la sanidad pública es un privilegio insostenible, si no creéis en el cómodo AVE que pagáis con vuestros impuestos a cambio de que los ricos se ahorren 40 minutos en el trayecto, si no creéis en la Realidad que os enseñamos en la Tele… Si no creéis, os lo advierto: como llegue a hundirme, os hundiréis conmigo. ¿Qué narices vais a hacer sin Dinero?

miércoles, 27 de julio de 2011

¿A qué huelen los coños?

Coño ideal
¡Buenos días! Tras un intenso fin de semana, donde nos hemos vuelto a juntar unas decenas de miles para decir: ¡NO!, lo que, como viene siendo costumbre, ha pasado inadvertido en los Medios de Formación de Masas (bastante tenían con los muertos de Oslo, los muertos de China, los muertos del tiroteo de los Estados Unidos, los muertos en la carretera, la cantante muerta y el torero que casi muere. ¡No hay tiempo para hablar de los vivos!), nos vienen a la cabeza unas reflexiones en cuanto a los olores.

Andábamos esperando a las marchas en la misma Puerta del Sol. Un poco inquietos y nerviosos, pues ya se veían unos por la calle Alcalá, otros se oían por Carretas y muchos también por Montera, además de los que no veíamos ni oíamos. Mirábamos de un lado a otro cuando, de repente, nos vimos atrapados por una oleada de gente con una alegría que ya quisiesen los Tristes. Traían nuevas canciones, satisfacción, y si había cansancio, desde luego no estaba en sus caras. Un bonito momento, y un momento de contrastes que viene a enlazar con nuestra propuesta de hoy.

Allí estábamos, bien peinaditos, duchaditos, con ropa limpia y planchadita, dientes cepillados, aliento fresco, desodorante en los sobacos, un poquito de colonia, muda limpia; esperando inmaculados. Cuando por fin llegan, después de recorrerse España entera en pleno verano, y empiezan a gritar: ¡abrazo colectivo!, ¡abrazo colectivo!... el entusiasmo, digamos, no fue recíproco. ¿Por qué? Pues porque nos hemos olvidado de sudar. Los Individuos tienen que estar siempre limpios, cambiarse de ropa a diario –aunque esté limpia- y, en definitiva, alejarse de cualquier cosa que les recuerde que algo de humano queda. Y es que como hace años que no sudamos, se nos olvida que si hubiésemos hecho lo mismo oleríamos igual. Nos pasó como a la Tertuliana de los Medios que invitaba a los televidentes a que fuesen a Sol para… ¡oler la plaza! Que por lo visto no huele a lo que tiene que oler, no huele como Dios manda. Pero, ¿a qué tienen que oler las plazas? Pues todo indica que a lo mismo que las nubes y los coños:
Y es que el coño ideal (o la Idea de Coño), evidentemente, no huele.  

Pues sí, la gente huele. Es natural que la gente huela, como huelen los coños por mucho que se empeñen en que no lo hagan. Y de esto, de empeñarse en que no huela nada, como de otras represiones, surgen desviaciones –como parece inevitable-. Incluso ya se ha creado un negocio que vive de esto. Algunos, inconscientes, buscan el olor perdido aunque tengan que pagar: www.bragasusadas.com

Desde luego que no vamos a incitar aquí a no ducharse (que ya hay gente que lo practica, sin recomendación alguna, como sabrás si utilizas el transporte público) ni a otras ideas más disparatadas. No nos referimos a eso, sino al imperio de la asepsia, del que empiezan a sospechar incluso los científicos [El exceso de higiene puede ser malo para la salud], y gracias al cual –entre otras cosas- termina uno haciéndose una Idea de sí mismo, o acaba uno convertido en una Idea.

¿A qué esperábamos que oliesen después de un mes caminando sin descanso? Quizás a lo mismo a lo que la tertuliana espera que huela la plaza, a Ideas, como también buscaban los de Evax. Y es que ya se sabe: la Idea de Perro no ladra y la Idea de Plaza no huele.


sábado, 23 de julio de 2011

El pueblo griego

¡Buenos días! Hemos notado últimamente (sobre todo a raíz del enésimo rescate para contentar a los Mercados, ayer de Grecia, otra vez, por un importe que ni tú ni nosotros entendemos -son cifras con las que no nos manejamos: las cifras del Capital-) que todos sabemos más de lo que creíamos de los griegos: que si los griegos son unos listos, que si son unos pícaros, que si, en el fondo, son unos vagos, que si son unos espabilaos, que si no tienen capacidad de producir lo suficiente, que si lo único que tienen son unas ruinas y los yogures (que en realidad no están tan buenos), que si así les va, que si lo mejor es que se salgan del Euro, que si tienen que quebrar… En definitiva, que son unos irresponsables. Mucho dicen, sobre todo los que saben, a través de los Medios de Formación de Masas, y luego, los que no sabemos, repetimos el soniquete, porque, ya se sabe: hay que estar uniformado, ¡uy!, digo… informado. Pero aquí, que tenemos cierto recelo hacia los Medios, porque parece que, efectivamente, se preocupan más de formar que de informar (sin ir más lejos, ayer se olvidaron de hacerse eco de varias manifestaciones en Barcelona y no del bikini de Paula Vázquez), por eso, para enterarnos un poco de si son los griegos como nos dicen los que saben –no sea que se equivoquen-, tenemos el testimonio de Helena, una niña griega que ha venido a ver la Puerta del Sol.

¡Hola Helena! ¿Cómo estás?

Helena: ¡Hola! Muy bien. ¿Por qué está esto tan vacío?

Están todos muy ocupados, pero de vez en cuando alguien se deja caer por aquí. 

Helena: Ah. ¿Y a qué jugáis?

A nada, hablamos todo el rato de por qué no nos dejan jugar.

Helena: Pues vaya rollo.
 
La verdad es que sí, un poco sí.

Helena: ¿Qué quieres?
 
Queremos que nos hables un poco del lugar de donde vienes, que nos han dicho que te gusta mucho contar cosas.

Helena: Sí.

¿Cómo vivís allí?

Helena: Pues… vivimos en un piso.

¿Una murienda?

Helena: Jajajajaja, sí, sí. Una vez, en el pueblo de papá, fuimos a ver la tumba de la abuela y vi que cada muerto tenía su casita como nosotros, un poco más pequeña, pero es normal, como los muertos no se mueven…

Sí, hemos oído hablar de eso.

Helena: Pues en mi cuarto tengo una cama de princesa, la compró mamá en el Ikea, y me da mucha pena cuando voy al cole y tengo que dejarla sola, porque me gustaría llevármela para que la viesen todos. Abayomi dice que tiene una igual, pero no me lo creo, porque sus papas son egipcios y no tienen dinero.

Ah. ¿Tenéis coche?

Helena: Sí, mamá tiene uno y papá otro un poco más grande. Lo necesitan para ir a trabajar. Bueno, papá ahora no, porque no tiene trabajo. Pero los fines de semana nos vamos al Centro Comercial en el coche.

¿Y no os vais de vacaciones?

Helena: Este año no. Dice papá que como no tiene trabajo hay que ahorrar para poder pagar la casa, bueno, la murienda, jiji. Por eso hemos venido aquí, a ver a los abuelos. Pero otros años nos íbamos a un hotel en la playa, en Voula. Una vez hice un castillo muy grande y un niño tonto me lo rompió. ¿A que eso no está bien? ¿A que no?

¡Vaya! No, no está bien.Y… ¿tenéis tele?

Helena: ¡Claro! Me gusta mucho ver los dibujos animados. Pero cuando está el Telediario hay que estar muy calladito, que si no papá se enfada ¿eh?

Vale.

Helena: No tiene culo.

¿Quién?

Helena: La tele.

Ah.

Helena: Teníamos otra, pero tenía culo, y las de culo no valen. Son viejas. La compró papá en el Media Markt.

Y… ¿hay atascos?

Helena: Sí, vaya rollo… Yo sé por qué. Ya se lo he dicho a papá, ¿por qué tenemos que ir siempre cuando va todo el mundo? A mí no me gusta estar en el coche un rato grande, un rato pequeño no me importa, pero un rato grande es un rollo.

¡Muchas gracias Helena! ¡Vete y corre! ¡Corre! Antes de que te contagiemos alguna de nuestras ideas.

Helena: ¡Adiós!

Bueno, pues sí, parece que algo de razón llevan los que dicen que los griegos son raros, raros de cojones son estos griegos, pero raros, raros. Tan raros como nosotros, diríamos, tan raros como el pueblo francés, como el pueblo turco o como el que os dé la gana. El pueblo no tiene apellidos.
El testimonio de Helena viene a confirmar que no hay Grecia, ni España, ni Somalia, ni Albacete. Que eso no son más que Ideas que el pueblo no entiende. Por eso algunos, en su lucha contra lo impuesto desde arriba, lloran cuando ven al pueblo gritar, porque han sentido que -al no tener el pueblo apellidos- ese grito es suyo también.